Vida


Puede que sea tu mirada
la que me dice que no has vivido.
No veo cicatrices en tu alma
que no te dejen cerrar los ojos.
No hay cicatrices en tu espalda
donde alas algún día estuvieron,
Veo plumas asomar sobre tus hombros
y qué fácil te sería volar.



Sueño en una noche de invierno


Noches eternas
de luz en la almohada
esperando una oscuridad
que parece tan lejana.

Y que de un pestañeo
el sol te levante
para no perder la inocencia
de que soñar es bueno.

Lluvia de tierra


Escucho la lluvia donde no la hay y parece sonar como la voz de Rosalía:

"Non me olvides queridiña
si es que morro de soidás.
Tantas legoas mar adentro,
miña casiña, meu lar"

Llámalo nostalgia o morriña, por una tierra que es tuya y, a la vez, nunca lo será.

El camino de los ángeles


Recorremos caminos infinitos
esperando ver como terminan.
Sin darnos cuenta 
de que todo final es principio 
y todo principio, final.

Allá dónde no existen los límites,
supongo llegarán mis palabras.
Para quienes ya no están. 
Los que quedan. 
Y los que vendrán. 

Morimos en una tierra para vivir en otra.
Y mientras filosofamos en la ignorancia
el cosmos le susurró a una gran poeta:
"Todos hemos sido ángeles alguna vez".


-Dedicado a quienes fueron ángeles en la tierra, y lo seguirán siendo allá donde estén.

*Verso del libro Los Astros de la poeta Sofía Sánchez.

Alas


Alas sin plumas 
llamadas libertad.
Alas de estrellas.
Alas de soñar.

Alas de piedra
llamadas realidad.
Alas de lluvia.
Alas de mar.

Alas arrancadas
por miedo a volar,
sin saltar al vacío
por miedo a flotar.

Pisadas


Y si las calles hablasen
te contarían a gritos
los secretos de aquellos que las pisaron.

Poder


Son sus bolsillos colmenas
en los que la miel ya no cabe.
Frágiles coronas de polen.
Que mientras unos miran,
los otros rezan
para que la brisa
no derrumbe su castillo.

Aire


Grita el mar
conjuros ancestrales.
Responde la tierra
con susurros en sus ramas.

Morfeo


Y si me duermo entre tus caricias,
no me culpes.
Es solo que borraste la línea
que separa el sueño de la realidad.

Ella


Ella camina.

Es de noche.
O de día.

Es verano.
O invierno.

Viene del trabajo
O de ninguna parte.

Camina sola,
y camina con miedo.

No importa si lleva escote 
o jersey de cuello vuelto.

Con paso apresurado, 
llega pronto a casa.
O nunca llega.

Puede que ni por la puerta haya salido.
Porque su miedo ya tiene rostro.

Ella puedo ser yo.
Ella podemos ser todas.
Ella es las ganas de gritarle al viento:
"me arrancaría la piel a tiras y a ti con ella".

Ella es miedo
Ella es vergüenza
Ella es abrazar voces lejanas que gritan #metoo y derriban titanes
Porque es más fácil que susurrarle a tu propio aliento
Yo También.

Reflejos


Galopa un corcel en mi pecho
cabalgado por el miedo
Porque vio en el brillo de tus ojos
un futuro reflejado.

Tiempo


Vi el tiempo
en las manos de mi madre.
Mientras el humo de las velas
alimentaba mis sombras.


Génesis



Dios nos creó a nosotros
porque
Nosotros creamos a Dios
porque
Dios nos creó a nosotros
porque...



Los mares de mi vida



Mi vida es como el mar.
Un infinito de profunda oscuridad.
Eterna incertidumbre.
Donde los besos del viento crean olas
y la luz de las estrellas se queda en la superficie.



Las sombras vienen de noche


Las sombras vienen de noche.
Cuando no hay luz que las ilumine.
Cuando en la soledad de mi cama,
sólo a ellas escucho en el ensordecedor silencio.

Están en el crujido de la madera.
En el gato que araña mi puerta.
Están en todos lados.
Y, a la vez, no están.

Las sombras vienen de noche.
Siento como recorren mi cuerpo.
Las siento dentro.
Inundan mi pecho y me ahogan.

Son mis sombras.
Son las sombras de mi familia.
Son las sombras de mi tierra.
Son las sombras de la humanidad y el universo.

Las sombras vienen de noche.
Me escondo bajo las mantas para no oírlas.
Las siento a los pies del cabezal de mi cama,
como un tormento de Rosalía.

Con ellas he crecido.
Con ellas me hago pequeña.
El tiempo para ellas no existe,
mientras yo en él me muero.

Las sombras vienen de noche.
Cuando llega el día se esconden.
Pero siempre están ahí.
Porque no hay luz sin sombra. Ni sombra sin luz.

Mis sombras tienen voces mudas.
Hablan lenguas que sólo yo puedo entender.
Me susurran en el barullo.
Me gritan en el silencio.

Las sombras vienen de noche.
Y, cada mañana,
le hablo a mis sombras como el sol a la luna:
“tu presencia me quita la vida que tu ausencia me da”.